Durante mucho tiempo fui al gimnasio sin sentir que ese era mi sitio. Me pasaba como a muchas: veía que la mayoría de chicas estaban en la zona de cardio, así que ahí iba yo. Bicicleta, cinta, elíptica… a veces me animaba a hacer alguna máquina de fuerza, pero nunca más allá.
La zona de peso libre me imponía. Me parecía territorio “pro”, lleno de gente que sabía lo que hacía, y yo no quería hacer el ridículo. Además, no había instrucciones, no sabía cómo empezar, ni cómo combinar ejercicios. Resultado: me aburría, me desmotivaba y al final iba sin ganas.
Pero algo dentro de mí quería más. Quería sentirme fuerte de verdad. Empecé a investigar por mi cuenta, ver vídeos, leer sobre entrenamientos funcionales… hasta que un día descubrí el CrossFit. Y ahí todo cambió.



Mi yo actual
El CrossFit combinaba justo lo que yo estaba buscando: fuerza, cardio, comunidad, variedad. Aprendí a usar una barra, a hacer sentadillas bien hechas, a superarme en cada WOD. Me picó la curiosidad por la fuerza, por el entrenamiento con peso libre, y eso me llevó también a incorporar rutinas propias y a correr.
Mi rutina ahora
CrossFit (3-4 veces por semana)
Running (porque me despeja la mente)
Fuerza con peso libre (para seguir progresando y ganando confianza)
Ahora sé que el gimnasio no era el problema: simplemente no había encontrado mi forma de entrenar. Si tú también te sientes fuera de lugar, te animo a que explores, investigues, pruebes cosas nuevas. Puede que tu sitio no esté en la cinta, sino en una barra cargada de confianza.
Hoy el deporte es mi vía de escape, mi forma de cuidar cuerpo y mente. Y si yo he podido crear este hábito, tú también puedes.